Justin Moreno. Entre el amor y el odio, el azufre y el sodio.

by Daphne Munguia / Arte, Notas

Tarde o temprano, nos apetece abandonar un territorio que se nos ha vuelto cotidiano. Hay quienes incluso renuncian a la trillada noción de patriotismo y se lanzan hacia eso desconocido que los traía inquietos, ya sea caminando o pedaleando. No importa cuántos kilómetros alcances, ni cuantos caprichos caros le sumas a tu vida, lo interesante es apreciar lo que tienes a tu alrededor mientras vas no tan de prisa, sino a paso firme.

BCOD: ¿Durante qué trance de la vida, comienzas a pintar?

JM: Mis primeros recuerdos de pintar, son de cuando tenía 4 años en unas clases de la guardería en España. Era con pasteles de aceite. Me acuerdo cómo tomaba sin miedo varios colores a la vez y hacia movimientos improvisados de creatividad explosiva, sin miedo al papel, pasándome con los pasteles a la mesa, a esa edad no conocemos el miedo. A partir de ahí no deje de dibujar. Mi madre guarda muchos de esos primeros bosquejos.

 

BCOD: ¿Fue por don propio o tomaste clases?

JM: Nunca tomé clases. El dibujo se me dio natural y siendo yo muy tímido e introvertido desde chiquito, el dibujo se convirtió en mi mejor aliado. Más tarde, en mi adolescencia, a falta de valentía para invitar a una chica a salir (sumamente tímido todavía), pasaba las tardes de verano en una piscina comunitaria con un cuaderno y lápiz, a veces un bolígrafo y simplemente dibujaba cosas de mi imaginación; las chicas se acercaban a mí sin que abriera la boca para ver lo que creaba. El dibujar se convirtió entonces, en mi manera de mostrar que hacía algo “cool”. No tenía de otra, escondido detrás de mis gafas de miope, fui siempre inseguro y un chico tímido.

 

BCOD: Danzas y haces esculturas también, pero ¿por qué dejas tu huella a través la pintura?

JM: La pintura es lo que la gente espera de mí y me resulta una manera fácil de crear. El lienzo puede ser un cartón, un trozo de papel, el suelo, un muro, una prenda, la propia piel. El medio: una tiza, un carbón, un lápiz, un tinte, agua… tan ancestral como las pinturas rupestres. Es un instinto que todos poseemos; plasmar ideas sobre una superficie. Invito a que lo prueben todos. Creo que la sociedad se ha vuelto perezosa y se limita a conducir un auto y sentarse frente al televisor. 

BCOD: ¿Cómo y porqué caes en México?

JM: El sentimiento de pertenecer a alguna nacionalidad, o ese estúpido patriotismo del que sufren algunos, nunca lo tuve. Los mexicanos que conocí en España, fueron un detonador para escoger México como punto de partida hacia el paraíso que es Latinoamérica. Llegué a mis 25 años. De Guadalajara no sabía que existía antes de venir. Fue por azahar que allí conseguí mi primer trabajo de oficina.

 

BCOD: Tu primer oficio en México, el típico trabajo con horario de oficina, ¿qué hacías específicamente?

JM: Trabajé en publicidad como creativo, aportando las ideas. Quería probar ese mundo porque llegué a México sin dinero ahorrado y sabía que en agencias de publicidad era fácil conseguir trabajo y dinero. Trabajé casi 4 años en un par de agencias de publicidad, metido en un mundo rodeado de gente hipócrita, avariciosa y chupamedias. Me sentía siempre distante a ese mundo y muy diferente a los que me rodeaban. Simplemente, nunca aprendí ni me sentía capaz de chuparmedias. Así fue que me echaron y ese fue el punto de partida para iniciarme y dedicarme totalmente a mi pasión. Tres años y medio de empleado, fueron suficientes para ahorrar e invertir en mi propio negocio del cual soy mi propio promotor y creador.

BCOD: Tu experiencia “Rosafest”¿De qué se trató? ¿Cuál fue el reto? ¿Cómo te contactaron? ¿En qué te inspiraste? ¿Te condicionaron algo?

JM: Rosafest fue el proyecto de unos proveedores de fibra de vidrio en conjunto con artistas que aprovecharon la llegada de los Juegos Panamericanos en Guadalajara 2011 para darle un toque artístico a la ciudad. Básicamente, vendían la rosa desnuda, es decir, sin el arte a empresas en Guadalajara, que serían intervenidas por artistas. La idea de tener una pieza escultórica en las calles de la ciudad me interesó. Me enteré a través de un canal local de la televisíon y busqué la manera de conseguir una de las esculturas mediante facebook. Simplemente la pedí (el que no habla…) y finalmente no solo pinté una ¡me dieron dos! Estabamos limitados los artistas porque cada rosa debía llevar el logo, colores o motivos referentes a la empresa. Mi suerte fue que la primera rosa de la empresa a la cual yo intervenía, me dio como condición transmitir “PASIÓN”. Cada rosa debía ser referente a un país de los que participaron en los Juegos Panamericanos. Me consignaron las Islas Holandesas del Caribe, son islas totalmente coloridas y llenas de folklor Africano. Más apropiado, imposible.

BCOD: ¿Cuál es tu incentivo en la vida? ¿Tiene que ver con tu sed por explorar más allá de un solo territorio? ¿Se trata de una persona física?

JM: Quiero, a través de mi pintura provocar sonrisas. Me doy cuenta que está funcionando. Cuando las personas ven mis obras se ponen felices y me lo expresan en palabras, lo cual me llena de felicidad y me motiva a seguir pintando. Viajando es una manera de conocer personas en situaciones diferentes y entornos distintos. Evado, en cierta medida, el mundo citadino y exclusivo de los coleccionistas, los ricachones y los comerciantes avariciosos que solo te ven como un producto y me dirijo hacia la gente de la ciudad menos privilegiada, con menos recursos y menos “fanfarroneo” aquellos que simplemente quieren una obra de arte en su casa porque les gusta. Vendo mis obras más baratas que otros y en muchas ocasiones regalo mi obra.

 

BCOD: ¿Por qué dedicarte a pintar y no a otra profesión?

JM: ¿Por qué no? No le tengo miedo al fracaso y me gusta lo que hago. Vivo de mis obras, no tengo otra fuente de ingreso.

BCOD: ¿De dónde surge la inquietud de hacer una travesía a bordo de una bicicleta?

JM: Tengo la fortuna de darme el tiempo, porque mi oficio me ha permitido ahorrar suficiente para tener largos descansos y disfrutar a mi ritmo y con tiempo, sin fechas límites ni prisas por regresar a la rutina.

 

BCOD: ¿Conciencia social, comodidad o sólo por gusto de pedalear con arte?

JM: Siempre me he movido en transporte público o en bicicleta. Opino que un lugar se conoce mejor a baja velocidad, sin necesidad de gasolina. Mi nuevo lema: Slowmotion is the best motion.

 

BCOD: ¿Encuentras calamidades al andar en bicicleta?

JM: Sinceramente, no hay ninguna adversidad. Hago lo posible para ser visible, equipado con chaleco reflejante y luces; por lo general, las personas son respetuosas.

 

BCOD: ¿Por qué decides recorrer Baja California de norte a sur?

JM: Recorrí Baja California completa porque no la conocía y había escuchado maravillas del lugar y varios atractivos que llamaban mi atención. Un desierto rodeado de mar por ambos lados tiene que tener algo especial.

BCOD: ¿De todo tu viaje, cuál fue el lugar que más te sedujo?

JM: Me gustó cada lugar que visité porque cada uno gozaba de lo suyo. No puedo darle preferencia a ninguno. Extraño pedalear en silencio por el desierto. Me encantó el paisaje de los viñedos en Baja California Norte. Pedalear horas y horas a través de zonas protegidas sin un alma ni rastro de una nube, playas casi vírgenes con aguas cristalinas. Navegar con pescadores y ver tortugas marinas y delfines en su habitat. Conocer personas encantadoras en cada lugar. Hacer snorkel a orilla de playa y ver cientos de peces de arrecife. Tropezarme con otros viajeros haciendo lo mismo que yo, incluso unos, haciendo su trayecto a pie.

BCOD: ¿Qué te copa de viajar a bordo de una bici y de qué ésta sea tu única compañera en el transcurso?

JM: Es un reto personal y el viaje se vuelve más interesante cuando solo estás tú y tu bici.

 

BCOD: Además de la naturaleza misma, ¿qué acostumbrabas escuchar mientras pedaleabas?

JM: Escuchaba mi propia voz porque me entretenía con monólogos improvisados. Tambien mi música de Fela Kuti, muy recomendado!

 

BCOD: ¿Cuál era tu equipaje?

JM: Mi equipaje eran dos mochilas laterales tipo alforjas, un saco de dormir y una tienda de campaña. 5 camisas, 4 calzoncillos y varios calcetines. Suficiente agua y provisiones en forma de frutos secos y frutas, principalmente mango y kiwi que compraba en el camino.

 

BCOD: ¿Hacías contacto previo con personas con las que sabías que te podías alojar? ¿Hostel? Vi que pintabas rostros e incluso muros, cuéntame más al respecto.

JM: Todo empezo en Tijuana donde me quedé en casa de una amiga. Hasta ahí era lo unico planificado, llegar a Tijuana en avión. El resto se fue dando. El novio de mi amiga tenía amistades en Ensenada y me puso en contacto con ellos. Y así preguntando, fui consiguiendo hospedaje en las principales ciudades. En la carretera me quedaba en moteles. Mi objetivo en cada casa que me hospedaba, era ofrecer un cuadro. Así fue que en cada lugar al que llegaba, compraba material y dejaba mi huella.

BCOD: ¿Por qué hacer de Citlalli, tu bicicleta y del caballito de peluche con sombrero: Billy, tus únicos acompañantes?

JM: Quería desde un principio viajar solo pero sí sentirme en cierto modo acompañado, entonces creé éstos dos personajes. Billy fue un pasajero que encontré en mi camino en medio del Valle de los Cirios bajo temperaturas de 45 grados y sin Citlalli nada hubiera sido posible. Una relación de mutuo apoyo. Son mis guardianes.

 

BCOD: ¿Planificas mucho o simplemente te aventuras y que pase lo que tenga que pasar?

JM: No planifico. No espero nada del futuro. El misterio y lo desconocido de lo que habrá detrás de una curva lo hace todo más interesante.

 

BCOD: Conoces paisajes, personas, platillos, costumbres del lugar, a ti mismo y te conocen… ¿qué otras vivencias conservas de éste viaje?

JM: Vives algo que la mayoría, nunca vivirá, es un privilegio. Simplemente “conoces”. Conocer es un regalo.

BCOD: Recientemente expusiste tus pinturas en Los Cabos, México ¿cómo se dio el contacto con la galería?

JM: Soy una persona que cuando sé hacer algo, lo comparto y lo presumo. Constantemente conozco personas y les comparto sobre lo que me dedico. No todos pueden vivir de una pasión, entonces es interesante compartirlo y presumirlo. La galerista vio mi obra en facebook y me escribió.

 

BCOD: Si yo te digo: Más vale tarde que nunca ¿qué se te viene a la mente?

JM: Estoy de acuerdo con este dicho. Porque pienso que la vida está para sacarle lo más que uno puede y siempre darse una oportunidad nueva de descubrir algo nuevo. La monotonía es peligrosa. Mucha gente no hace cosas por miedo a lo desconocido y yo le digo a esa gente que por favor se enfrente a su miedo porque van a descubrir algo nuevo, tanto fuera como dentro de sí mismos.

Si quieren seguir de cerca a Justin y su arte pueden entrar a su blog 😉